iehpa (ISSN-2451-7054)

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20 de junio: Día de la Bandera

Oración a la Bandera
Bandera de la Patria, celeste y blanca, símbolo de la unión y la fuerza con que nuestros padres nos dieron independencia y libertad; guía de la victoria en la guerra y del trabajo y la cultura en la paz.
Vínculo sagrado e indisoluble entre las generaciones pasadas, presentes y futuras.
Juremos defenderla hasta morir antes que verla humillada.
Que flote con honor y gloria al frente de nuestras fortalezas, ejércitos y buques y en todo tiempo y lugar de la tierra donde ellos la condujeren.
Que a su sombra la Nación Argentina acreciente su grandeza por siglos y siglos y sea para todos los hombres mensajera de libertad, signo de civilización y garantía de justicia.

Joaquín V. González

Cada 20 de junio se celebra en todo el país el Día de la Bandera. Sin embargo, este festejo adquiere en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, una significación especial porque fue justamente en ella, en las barrancas del río Paraná, donde Manuel Belgrano izó por primera vez la insignia patria, inmortalizando así a Rosario como la cuna de la Bandera.

Pero aquella primera bandera izada un 27 de febrero de 1812 encierra otros muchos secretos, esos que la historia ha tardado en revelar. Uno de ellos es el que nos cuenta que nuestra bandera fue confeccionada por una mujer rosarina, quien para su realización siguió el modelo de los colores de la escarapela nacional. Esa señora, llamada María Catalina Echavarría de Vidal, una humilde modista de Capilla del Rosario del Pago de los Arroyos (hoy Rosario), ocupó en la historia un papel tan relevante como el de Mariquita Sánchez de Thompson, sin embargo fue invisibilizada. Quizás porque tuvo el coraje y la valentía de aceptar clavar su aguja en la formación de un símbolo que era sinónimo de rebeldía, desobediencia y revolución frente a una España que no estaba dispuesta a resignar estos territorios. Quizás porque ella era una mujer sencilla, que no formaba parte de las clases altas de la sociedad. Quizás porque la historia prefirió concentrarse en esa historia escrita por varones para varones. Sea como fuere, esa mujer invisibilizada, que asumió riesgos como tantos otros varones y mujeres también invisibilizados, merecen nuestro reconocimiento porque sin esa participación silenciosa, sin ese anonimato de miles y miles de criollos, negros e indígenas no hubiésemos podido tener hoy una patria libre y soberana. Es meritorio y preciso recordarlos.

Feliz día de la bandera para tod@s, festejemos unidos y renovemos esa promesa escrita en los versos del poema de Joaquín V. González, “juremos defenderla hasta morir antes que verla humillada”.

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Martín Miguel de Güemes

Un 17 de junio de 1821 moría en la cañada de Horqueta, provincia de Salta, el gaucho Martín Miguel de Güemes, único general argentino caído en nuestras guerras por la independencia. Su lucha contra los realistas y el merecido reconocimiento a su resistencia recién fue tenida en cuenta a partir del siglo XX, dado que los historiadores del siglo anterior lo presentaban como un hombre “cobarde” aduciendo que nunca entraba en combate y de importancia marginal en estas contiendas. Sus gauchos jamás se lo reprocharon ni se lo exigieron, teniendo todos gran admiración por él. Sucede que Güemes era hemofílico y cualquier herida le hubiese causado la muerte, lo que justamente sucedió cuando el 6 de junio el coronel valenciano Valdez ocupó la ciudad de Salta e hirió de bala a Güemes, lo que generó que muriese desangrado 11 días después [1].

Cualquiera podría haber pensado que sus gauchos iban a desistir, sin embargo, semanas después, sus hombres evacuaron Salta y expulsaron al ejército español. La guerra gaucha, como la bautizó Lugones, seguía en pie, siendo la invasión de Valdez la última incursión realista en el norte argentino. Los gauchos de Güemes habían triunfado. Pero no todo fue un lecho de rosas. Debemos decir que en Buenos Aires la noticia de la muerte de Güemes era antes bien vista como la ausencia de un cacique al que consideraban un enemigo ideológico que como la pérdida de la ciudad de Salta en manos españolas.

Así, bajo esa concepción decimonónica, Güemes fue considerado como ese caudillo del interior que había sublevado a las masas campesinas contra las clases altas de la sociedad salteña, un “verdadero pecado” que el patriotismo por él demostrado a lo largo de toda su carrera militar no alcanzaba a compensar [2]. Pero su primer reconocimiento llegaría de manos del biógrafo Bernardo Frías [3], quien presentó a Güemes como ese jefe político-militar, héroe patriótico y desinteresado, capaz de movilizar a la masas en contra del enemigo, aunque -según el autor- Güemes mostrara poco aprecio por sus gauchos, conservando en su persona una visión elitista de la sociedad.

Ya en el último tercio del siglo XX hay un vuelco en la figura de Güemes. que comienza a ser vista como la de un protector de los pobres de su provincia, coincidiendo esa visión con otros estudios similares respecto de los caudillos federales. Recién a principios del siglo XXI comenzaron a ser estudiadas en profundidad las características políticas de su gobierno, la estructura de lealtades en que se apoyaba y las razones de sus enemigos internos[4]. Hoy conmemoramos su fallecimiento y reivindicamos su labor en defensa por una patria libre y soberana, un merecido reconocimiento que, debemos decir, le llega 195 años después de su muerte.
 La muerte de Güemes de Antonio Alice (1886-1943), 1910, óleo sobre tela. Cuadro que se encuentra en el recinto de sesiones del Palacio de la Legislatura de Salta.
La muerte de Güemes de Antonio Alice (1886-1943), 1910, óleo sobre tela. Cuadro que se encuentra en el recinto de sesiones del Palacio de la Legislatura de Salta.
Fuentes:
[1] Balmaceda, Daniel, Historias de corceles y de acero de 1810 a 1824, Buenos Aires, Sudamericana, 2011.
[2] Opinión del general José María Paz, Memorias póstumas, Buenos Aires, Hyspamérica, 1988.
[3] Frías, Bernardo, Historia del General Martín Güemes y de la Provincia de Salta, o sea de la Independencia Argentina, Buenos Aires, Ed. De Palma, 1972.
[4] Mata, Sara Emilia, Los gauchos de Güemes, Buenos Aires, Sudamericana, 2008.
La imagen del cuadro así como algunos datos biográficos que se han consultado para la elaboración del texto son del Portal del Gobierno de Salta.

 

7 de junio: Día del Periodista

Gazeta_de_buenos_aires-01Un 7 de junio de 1810, el gobierno de la Primera Junta decretaba la creación del periódico La Gaceta de Buenos Aires, cuya vida pública se extendería hasta 1821. Este diario, de gran importancia histórica, ha sido considerado como el primero de la etapa independentista argentina, dado que por la época, debemos recordar, circulaban otros manuscritos.

El primero que se conoce data del 19 de junio de 1764; se trataba de un manuscrito que llevaba igual nombre (Gazeta de Buenos Ayres). Para 1781, la Real Imprenta de Niños Expósitos imprimía un boletín llamado “Noticias recibidas de Europa por el correo de España y la vía de Janeyro”. Y en 1801 el español Francisco Antonio Cabello y Mesa fundaba, un 1° de abril de 1801 y a instancias de Manuel Belgrano quien se desempeñaba como Secretario del Consulado de Comercio y del virrey Avilés, el Telégrafo Mercantil, primer periódico porteño, impreso por la Real Imprenta de Niños Expósitos. El Telégrafo Mercantil, cuyo subtítulo era “Rural, político, económico e historiográfico del Río de la Plata”, contaba con 149 suscriptores y se publicaba los miércoles y sábados. Dada su gran demanda, incorporaron luego otra tirada los domingos. Fue desde las páginas de El Telégrafo Mercantil que se expandió en Buenos Aires el uso del adjetivo “argentino” para referirse a todo lo relacionado con el Río de la Plata o la ciudad de Buenos Aires, por eso algunos consideran a este periódico como uno de los impulsores del nombre Argentina. Pero su recorrido en el tiempo fue muy breve, ya que un 8 de octubre de 1802 fue clausurado por el virrey del Pino frente a lo que hoy consideraríamos un acto de censura. Tal parece, al virrey le habría disgustado un artículo publicado sobre Malvinas: “Circunstancias en que se halla la provincia de Buenos Aires e Islas Malvinas y modo de repararse”. En el referido editorial el periódico daba a conocer algunos pormenores de las corrupciones en el poder, aunque años después esto fue considerado un plagio ya que se documentó que el mismo se había extraído de un ensayo escrito por Juan de la Piedra en 1778. Sea como fuere, tampoco se puede negar que a las autoridades coloniales no les caían bien ciertas suaves críticas que el período emitía, así como que seguramente y pese a contar con suscriptores, tuviese ciertos problemas económicos.

Pero mientras en octubre de 1802 se cerraba El Telégrafo Mercantil, en septiembre de ese mismo año salía a la luz el periódico dirigido por el comerciante Hipólito Vieytes llamado Semanario de agricultura, industria y comercio. Para mayo de 1807, se editaba en el Río de la Plata el primer periódico bilingüe llamado Estrella del Sur. Su financiamiento y publicación estaba a cargo de ingleses residentes en Montevideo que tenían por objetivo convencer a los criollos de llevar adelante acciones que pusieran fin a su relación con la corona española, además de difundir propaganda británica.

Un 3 de marzo de 1810 se publica el Correo de Comercio de Buenos Ayres, dirigido por Manuel Belgrano y que buscaba apoyar el comercio, la industria, el estudio de las artes, las ciencias y la historia, así como dar gran importancia a la educación, en definitiva, un periódico que llevaba la impronta del prócer. Sin embargo, su recorrido fue breve, ya que se cerró un 23 de febrero de 1811.  Poco tiempo después, en 1812, aparece la primera edición de El Censor, periódico dirigido por el sacerdote aymará Vicente Pazos Silva y cuyo finalidad era competir con La Gazeta de Buenos Ayres.

La Gazeta de Buenos Ayres contó con la colaboración de importantes redactores como Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Manuel Alberti, Bernardo de Monteagudo, entre otros, siendo Mariano Moreno su primer secretario. Pero qué llevó a la Primera Junta a crear este Gaceta? ¿Qué motivos la impulsaban? Veamos lo que ellos mismos expresan en su primer número:

“Podría la Junta reposar igualmente en la gratitud con que publicamente se reciben sus tareas; pero la calidad provisoria de su instalacion redobla la necesidad de asegurar por todos los caminos el concepto debido á la pureza de sus intenciones. La destreza con que un mal contento disfrazase las providencias mas juiciosas; las equivocaciones que siembra muchas veces el error, y de que se aprovecha siempre la malicia; el poco conocimiento de las tareas que se consagran á la pública felicidad, han .sido en todos tiempos el instrumento, que limando sordamente los estrechos vínculos que ligan el Pueblo con sus Representantes, produce al fin una disolución, que envuelve toda la comunidad en males irreparables.
Una exacta noticia de los procedimientos de la Junta; una continuada comunicación pública de las medidas que acuerde para consolidar la grande obra que se le ha principiado; una sincera y franca manifestación de los estorbos que se oponen al fin de su instalación y de los medios que adopta para allanarlos, son un deber en el Gobierno provisorio que exerce, y un principio para que el Pueblo no resfrie en su confianza, ó deba culparse a sí mismo sino auxilia con su energía y avisos á quienes nada pretenden sino sostener con dignidad los derechos del Rey y de la Patria, que se le han confiado, El Pueblo tiene derecho á saber la conducta de sus Representantes, y el honor de estos se interesa en que todos conozcan la execración con que miran aquellas*reservas y misterios inventados por el poder para cubrir los delitos.
¿ Por qué se han de ocultar á las Provincias sus medidas relativas á solidar su union baxo el nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener ignorantes de las noticias prósperas ó adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península? ¿ Por qué se ha de envolver la administración de la Junta en un caos impenetrable á todos los que no tubieron parte en su formación? Quando el Congreso general necesite un conocimiento del plan de Gobierno que la Junta piovisional ha guardado , no huirán sus Vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha de que se hacen necesarios ó temen ser conocidos; pero es mas digno de representación fiar á la opinión publica la defensa de sus procedimientos; y que quando todos van á tomar parte en la decisión de su suerte, nadie ignore aquellos principios políticos que deben reglar su resolución. 
Para el logro de tan justos deseos há resuelto la Junta que salga á la luz un nuevo periódico semanal con el titulo de gazeta de Buenos-Ayres, el qual sin tocar los objetos con que tan dignamente se desempeñan en el semanario de comercio, anuncie al público las noticias exteriores é interiores que deban mirarse con algún interés. En el se manifestarán igualmente las discusiones oficiales de la Junta con los demas Xefes y Gobiernos, el estado de la Real Hacienda, y medidas económicas para su mejora y una franca comunicacion de los motivos que influyan en sus principales providencias abrirá la puerta á las advertencias que desea de cualquiera que pueda contribuir con sus luces á la seguridad del acierto [1]

Importante mensaje de esta Gazeta que estuvo vigente por más de 10 años en el Río de la Plata y que, como puede leerse, buscaba ser un nexo de comunicación confiable entre las decisiones de gobierno y la gente, un canal que evitara los malos entendidos y fortaleciera la relación Pueblo-representantes, reconociendo a los primeros como los verdaderos depositarios del poder…

Un 7 de junio de 1938, es decir, 128 años después de la fundación de la Gazeta de Buenos Ayres, el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en la provincia de Córdoba establece el 7 de junio como día del periodista, en conmemoración del primer periódico que nació durante la etapa independentista.

Saludamos entonces en su día a todos los periodistas y comunicadores que ejercen tan bella profesión y deseamos que realmente desarrollen la misma respetando los principios deontológicos que hacen a su labor y que se hallan reflejados en el Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO [2].

¡Muy feliz día a tod@s!

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[1] Fuente: “Orden de la Junta”, Gazeta de Buenos Aires, 7/6/1810, Núm. 1, pp. 1-3. Téngase en cuenta que está escrito en castellano antiguo donde, por ejemplo, todavía se usaba la “x” en lugar de la “j”, la preposición “a” llevaba acento “á”, ciertas palabras no se acentuaban como sí sucede hoy en día, etc.

[2] Código Internacional de Ética Periodística de la UNESCO

  1. El derecho del pueblo a una información verídica: El pueblo y las personas tienen el derecho a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información precisa y completa y de expresarse libremente a través de los diversos medios de difusión de la cultura y la comunicación.
  2. Adhesión del periodista a la realidad objetiva: La tarea primordial del periodista es la de servir el derecho a una información verídica y auténtica por la adhesión honesta a la realidad objetiva, situando conscientemente los hechos en su contexto adecuado.
  3. La responsabilidad social del periodista: En el periodismo, la información se comprende como un bien social, y no como un simple producto. Esto significa que el periodista comparte la responsabilidad de la información transmitida. El periodista es, por tanto, responsable no sólo frente a los que dominan los medios de comunicación, sino, en último énfasis, frente al gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales.
  4. La integridad profesional del periodista: El papel social del periodista exige que la profesión mantenga un alto nivel de integridad. Esto incluye el derecho del periodista a abstenerse de trabajar en contra de sus convicciones o de revelar sus fuentes de información y también el derecho de participar en la toma de decisiones en los medios de comunicación en que esté empleado.
  5. Acceso y participación del público: El carácter de la profesión exige, por otra parte, que el periodista favorezca el acceso del público a la información y la participación del público en los medios, lo cual incluye la obligación de la corrección o la rectificación y el derecho de respuesta.
  6. Respeto de la vida privada y de la dignidad del hombre: El respeto del derecho de las personas a la vida privada y a la dignidad humana, en conformidad con las disposiciones del derecho internacional y nacional que conciernen a la protección de los derechos y a la reputación del otro, así como las leyes sobre la difamación, la calumnia, la injuria y la insinuación maliciosa, hacen parte integrante de las normas profesionales del periodista.
  7. Respeto del interés público: Por lo mismo, las normas profesionales del periodista prescriben el respeto total de la comunidad nacional, de sus instituciones democráticas y de la moral pública.
  8. Respeto de los valores universales y la diversidad de las culturas: El verdadero periodista defiende los valores universales del humanismo, en particular la paz, la democracia, los derechos del hombre, el progreso social y la liberación nacional, y respetando el carácter distintivo, el valor y la dignidad de cada cultura, así como el derecho de cada pueblo a escoger libremente y desarrollar sus sistemas políticos, social, económico o cultural. El periodista participa también activamente en las transformaciones sociales orientadas hacia una mejora democrática de la sociedad y contribuye, por el diálogo, a establecer un clima de confianza en las relaciones internacionales, de forma que favorezca en todo la paz y la justicia, la distensión, el desarme y el desarrollo nacional.
  9. La eliminación de la guerra y otras grandes plagas a las que la humanidad está confrontada: El compromiso ético por los valores universales del humanismo previene al periodista contra toda forma de apología o de incitación favorable a las guerras de agresión y la carrera armamentística, especialmente con armas nucleares, y a todas las otras formas de violencia, de odio o de discriminación, especialmente el racismo.

Semana de Mayo (25 de mayo de 1810)

Viernes 25 de mayo de 1810: 
Desde tempranas horas de la mañana vecinos y milicianos se fueron juntando frente al Cabildo a la espera de definiciones. Sin embargo las horas pasaban, las discusiones dentro del Cabildo continuaban y no se llegaban a acuerdos. El Cabildo había también convocado a los jefes militares quienes, a través del coronel Coornelio Saavedra, informaron que no podían mantener en el poder a la Junta del 24 porque las tropas no les respondían. Entonces:

Acuerdo del Cabildo 1810

Acuerdo del Cabildo de 1810. Imagen extraída del Ministerio de Educación de la Nación Argentina

“En este estado ocurrieron otras novedades: algunos individuos del pueblo a nombre de éste se personaron en la sala, exponiendo que para su quietud y tranquilidad y para evitar cualesquiera resultas en lo futuro, no tenía por bastante el que el excelentísimo señor presidente se separase del mando; sino que habiendo formado idea de que el excelentísimo Cabildo en la elección de la Junta se había excedido de sus facultades y teniendo noticia cierta de que todos los señores vocales habían hecho renuncia de sus respectivos cargos; había el pueblo reasumido la autoridad que depositó en el excelentísimo Cabildo y no quería existiese la Junta nombrada, sino que se procediese a constituir otra eligiendo para presidente vocal o comandante general de armas al señor don Cornelio de Saavedra, para vocales a los señores doctor Juan José Castelli, licenciado don Manuel Belgrano, don Miguel de Azcuénaga, doctor don Manuel Alberti, don Domingo Matheu y don Juan de Larrea y para secretarios a los doctores don Juan José de Paso, y don Mariano Moreno (…) en la inteligencia de que ésta era la voluntad decidida del pueblo y que con nada se conformaría que saliese de esta propuesta; debiendo tener en caso contrario resultados muy fatales. Y los señores después de algunas discusiones con dichos individuos, les significaron que para proceder con mejor acuerdo, representase el pueblo aquello mismo escrito, Sin causar el alboroto escandaloso que se notaba; con lo que se retiraron.” [1]

Había ganado la revolución y junto a ella el pueblo. Pero el camino hacia la verdadera independencia todavía no llegaría hasta el 9 de julio de 1816, habría que esperar entonces poco más de 6 años para ver concretado ese sueño.

Feliz 25 de Mayo

¡Viva la Patria!

 

Fuente: [1] Tomás Guido, “Reseña histórica de los sucesos de Mayo”, en Biblioteca de Mayo, Buenos Aires, Senado de la Nación, 1960, Tomo XVIII, p. 16112.

Semana de Mayo (24 de mayo de 1810)

cabildo 1829

Jueves 24 de mayo de 1810: Día de gran indignación en el pueblo porque se enteran que el Cabildo había designado una Junta de Gobierno presidida por el virrey Cisneros quien, recordemos, había sido depuesto en su cargo. Junto a él también habían designado como vocales a los españoles Juan Nepomuceno Solá (párroco de Monserrat) y José de los Santos Inchaurregui (comerciante) y a los criollos Juan José Castelli y Cornelio Saavedra -quienes ni siquiera estaban al tanto de la designación-. Es evidente que esto se hizo como una estrategia por intentar captar el favor de los criollos. Pero la acción era una clara burla a la voluntad popular y ello generó la inmediata reacción del pueblo y de las milicias. Así, apenas enterarse, Castelli y Saavedra renunciaron a integrar la Junta y algunos generales como Manuel Belgrano comenzaron a perder la paciencia.

Relata Tomás Guido en sus memorias que: “En estas circunstancias el señor Don Manuel Belgrano, mayor del regimiento de Patricios, que vestido de uniforme escuchaba la discusión en la sala contigua, reclinado en un sofá, casi postrado por largas vigilias observando la indecisión de sus amigos, púsose de pie súbitamente y a paso acelerado y con el rostro encendido por el fuego de sangre generosa entró al comedor de la casa del señor Rodríguez Peña y lanzando una mirada en derredor de sí, y poniendo la mano derecha sobre la cruz de su espada dijo: ‘Juro a la patria y a mis compañeros, que si a las tres de la tarde del día inmediato el virrey no hubiese renunciado, a fe de caballero, yo le derribaré con mis armas.’ ” [1]

Por la noche una delegación encabezada por Castelli y Saavedra se presentó en la casa de Cisneros y logró su renuncia. De esta forma la Junta quedaba disuelta y se convocaba nuevamente al Cabildo para la mañana siguiente.

Fuentes: Acuarela del Cabildo del año 1829 pintada por Carlos Enrique (Charles Henri) Pellegrini (1800-1875), padre de Carlos Pellegrini, presidente de la Nación entre 1890-1892. / [1] Tomás Guido, “Reseña histórica de los sucesos de Mayo”, en Biblioteca de Mayo, Buenos Aires, Senado de la Nación, 1960, Tomo V.

 

 

Semana de Mayo (23 de mayo de 1810)

La diligencia frente al Cabildo en la Plaza de la Victoria de Carnacini

Miércoles 23 de mayo de 1810: Se inicia el conteo de los votos emitidos en la jornada anterior. Del recuento se elaboró un documento que decía: “… hecha la regulación con el más prolijo examen resulta de ella que el Excmo. Señor Virrey debe cesar en el mando y recae éste provisoriamente en el Excmo. Cabildo (…) hasta la elección de una Junta que ha de formar el mismo Excmo. Cabildo, en la manera que estime conveniente”. Pero, contrariamente a lo votado, ese mismo día el Cabildo daría su golpe contrarrevolucionario nombrando una junta presidida por al virrey depuesto, algo inaceptable para los que ansiaban la no dependencia de España.

Datos de la imagen: La diligencia frente al Cabildo en la Plaza de la Victoria, de Ceferino Carnacini (1888-1964), óleo sobre témpera, 1910.

Semana de Mayo (22 de mayo de 1810)

Martes 22 de mayo de 1810: El Cabildo Abierto, que logró reunir a 251 cabildantes de los 450 invitados, da inicio a las largas discusiones entre quienes defendían el statu quo (por lo que sostenían que los americanos debían obediencia al rey) y entre quienes exigían que se conformaran juntas autónomas, ya que no estando el rey, el poder regresaba al pueblo. Por ese motivo, también se discutió sobre el hecho de que el virrey Cisneros debía cesar en su cargo. Sobre este punto la otra gran discusión fue el ponerse de acuerdo respecto a quién asumiría el poder momentáneamente. Para Castelli o Paso, por ejemplo, el poder debía asumirlo el pueblo quien por medio del voto debía elegir una junta de gobierno; para Cornelio Saavedra el nuevo gobierno debía organizase directamente por el Cabildo, sin embargo el inconveniente de esta propuesta era que los miembros del Cabildo, muchos de ellos españoles, todavía seguían apoyando al virrey. Las votaciones se realizaron ese misma noche, aunque hubo que esperar hasta el día siguiente para conocer los resultados.

pedro subercaseaux cabildo abierto 22 de mayo 1810 (2)

Imagen del Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 de Pedro Subercaseaux Errázuriz, óleo sobre tela, 1910. Museo Histórico Nacional.

PARA SABER MÁS: ¿Quién fue Pedro Subercaseaux Errázuriz?

Era un pintor que nació en Roma, Italia, el 10 de diciembre de 1880 y falleció en Santiago de Chile el 3 de enero de 1956.  Hijo mayor del embajador y pintor Ramón Subercaseaux Vicuña, creció y se educó en Europa. Comenzó sus estudios artísticos como discípulo de su padre. En 1896 ingresó a la Real Academia Superior de Arte de Berlín, Alemania. En 1899 estudió en Roma, Italia, en el taller de Lorenzo Vallés y en la Escuela Libre. En 1900 ingresó a la Academie Julien de París, Francia.

A partir de 1902, trabajó como dibujante para El Diario Ilustrado bajo la firma P.S. Se encargó de las ilustraciones de las leyendas coloniales de Joaquín Díaz Garcés y de los cuentos policiales de Alberto Edwards para el Pacífico Magazine. Desde 1906 con el seudónimo de Lustig, fue caricaturista de la revista Zig Zag y creó la primera tira cómica chilena llamada “Las Aventuras de Federico Von Pilsener”. A partir de 1913 trabajó como ilustrador para la revista Pácifico Magazine y realizó dibujos para muchos libros. Tuvo a su cargo además, la decoración de grandes espacios públicos entre ellos el mural que decora la Bolsa de Comercio, los murales del Diario Ilustrado, de la Intendencia de Santiago de Chile.

En 1925, cuando ya había ingresado al Monasterio Benedictino de Nuestra Señora de Quarr, en la Isla Wight, Inglaterra, la casa Marshall Jones Company de Boston, Estados Unidos editó un libro con su serie de acuarelas sobre la vida de San Francisco de Asís, cuyos textos fueron escritos por el poeta danés Johannes Joergensen. También ilustró un libro de oraciones para niños para la Editorial Burn & Oates en 1930 y dibujó la vida de San Benito. En 1938 fue enviado de regreso a Chile con la misión de fundar un monasterio de la Orden Benedictina en Santiago. (Información extraída del sitio Web Artistas Plásticos Chilenos)